¿De qué trata el síndrome del impostor en madres y padres?
Sabías que cuando haces tuyo el comentario de una Madre o Padre, descalificando tu método de crianza, le estas abriendo la puerta al Síndrome del Impostor… Sí lo sé, este síndrome lo asocian más al contexto laboral, sin embargo, puede aparecer en Mamá o Papá, motivado a las exigencias que nos hacemos a nosotros mismos cuando ejercemos este rol.
El caos inicia cuando Mamá o Papá se creen incapaces de reconocer sus propios logros y valía personal en función de su rol en medio de la paternidad o maternidad. Llegas a sentirte como un impostor, lo que genera inseguridades y tendemos a manifestar “miedo a ser descubiertos”
¿Descubrir qué?
Absolutamente nada, sólo que el síndrome nos lleva a creer tan vivamente que estamos haciendo todo mal en nuestro rol como Padres o Madres que sentimos terror de compartir experiencias de nuestro hji@ para evitar ser juzgados o descalificados.
Aunque tu círculo social te repita incansablemente que eres extraordinario como padre o madre, el pensamiento persistente de incredulidad no te abandona, pareciera que crece con el pasar de los días y con cada nueva vivencia del bebé. Aunque la Mamá o Papá logren tener éxito o hacer las cosas bien, siente desconfianza ante todo esto y atribuye sus logros a la suerte.
¿Qué oculta de nosotros mismos este síndrome?
Ausencia de autoconcepto, ningún rastro de empatía, baja autoestima, heridas de infancia, creerse no capaz de realizar las acciones que requiere la maternidad o paternidad, la persona se siente insegura y ansiosa constantemente.
Tu crianza también resulta relevante en este espacio, si fue enmarcada en un contexto de violencia verbal y física, de restricciones, hostilidad, Papá y Mamá minimizaban tus emociones y logros, siempre te exigían más y más, también el bullying en todas sus formas, capaz de marcar tu vida tan intensamente que luego se transforma en herida de infancia… Puede ser incluso un detonante para que manifiestes toda la sintomatología de este síndrome.
Aclaro que este síndrome no reposa en los manuales de psicología de referencia, está enmarcado más en un contexto vivencial / experiencial y su sintomatología es similar en muchos individuos que ejercen el rol de la maternidad y paternidad.
El pensamiento líder en tu mente es; “no lo estoy haciendo bien” dando paso al castrador sentimiento de culpa que nos detiene y nos condiciona de forma muy negativa.
¿Qué puedo hacer si estoy experimentando gran parte de lo antes descrito?
Aceptar y reconocer que cada hogar es distinto y diverso, que estás haciendo lo que puedes con los recursos disponibles y eso está bien.
Hacer oídos sordos cuando alguien pretenda juzgarte, minimizar tu esfuerzo.
Conversen Papá y Mamá a solas, acerca del sentir de cada uno inicialmente como pareja y como padres, hablen acerca de sus miedos e inseguridades, hablar nos permite sentirnos libres y apoyados.
Ejerzamos la empatía en la pareja, recuerden que su hogar, es su lugar seguro.
Realicen ejercicios de relajación en pareja.
Cuando el pensamiento rumiante embargue tu mente y te genere la duda… Realiza la respiración por conteo en ciclos de tres con descanso de 20 minutos. Coloca tu música preferida, ofrécete un abrazo…
Escribe tu sentir, puedes incluso llevar un diario, esta actividad es liberadora.
Sí la sintomatología continua, entonces acude al psicólogo certificado de tu confianza, te aseguro que el bienestar que sentirás luego del primer encuentro será realmente espléndido.
TÚ eres el lugar seguro para tu bebé, ambos están en constante aprendizaje… Ustedes como padres y el bebé en su rol de hij@, evita exigirte, la perfección sólo existe en tu mente.
Permítete la ocasión de disfrutar a tu hij@ a plenitud, crecen demasiado rápido y yo sé que sí llegaste a leer hasta aquí, es porque te importa tu bienestar y el de tus hij@s, eso nadie te lo puede quitar.
Un abrazo enorme, atte. Cari.


