Nuestro viaje

Ecostravesía inició su danza por este planeta en mayo del 2020, un proyecto que abre los ojos al mundo con el objetivo de transformar las experiencias que se generan en el hogar, dando paso a vivencias asertivas, creativas y lúdicas que puedan desarrollarse en familia, desde el respeto, mientras cultivamos rutinas y hábitos saludables que nos permitan fomentar vínculos fuertes y positivos entre padres e hijos.

La travesía nos llevará sutilmente a ser conscientes del verdadero significado de la crianza asertiva y respetuosa, esa que permite formar ciudadanos íntegros de mundo que aprenden desde muy temprana edad a inspirarse, gestionarse emocionalmente, cuidar de sí mismos e interiorizar un profundo respeto por cualquier forma de vida, un ser humano que reconoce en sí mismo sus talentos, virtudes, defectos y vivencia la humildad desde el eco que constantemente le recuerda el valor del oro que reposa en lo profundo de su alma, ese viaje de regreso al origen, es Ecostravesia.

travesia y meditar en la naturaleza

Filosofía

Vamos a reconstruirnos desde el arte del autoconocimiento, mientras nos enfocamos en los susurros de nuestro eco, esos que nos regresan al origen. A esta travesía que emprendemos de vuelta a nosotros mismos, ofrezcámosle pinceladas que la vistan de humildad y disfrutemos desde el auténtico equilibro que nos ofrecen los tonos grises. 

Hagamos ecoscare…

 

«Sí cada padre del planeta, se permitiera la ocasión de observar, en silencio la mirada de su hijo y preguntarse qué habita en su alma, entonces descubriría la pureza del ser y la lealtad que solo puede inspirar el verdadero amor.»

Caridad Pérez

Leyenda del kintsugi

Kintsugi, es una técnica milenaria japonesa que consiste en usar oro o plata líquida para reparar objetos de cerámica, a través de este arte podemos buscar la belleza en las cicatrices que nos ofrece la vida en diversas circunstancias.

Se usa el oro para soldar los fragmentos, lo que ofrece a la pieza final un valor elevado, no solo por la presencia del metal precioso sino por la singularidad del objeto resultante: cada tazón o plato mostrará un aspecto diferente e irrepetible, único gracias a esas vetas que lo hacen tan valioso, así como los seres humanos cuando nos dejan hechos pedazos y elegimos reconstruirnos desde nuestros talentos y nos permitimos mirar dentro y escuchar ese eco que nos lleva de vuelta a nuestro más puro origen recordando y haciendo consiente nuestra identidad, ese es nuestro metal precioso, único e irrepetible.

Al revisar el origen de la palabra “kintsugi” observamos que se escribe con el kanji 金 継 ぎ, que respectivamente significa “oro” (金) y sugi que sería la aproximación a la palabra “arreglo” (継 ぎ). Podría entonces significar literalmente “fijación con oro” o también “parche dorado”. Cuentan algunas leyendas que las primeras técnicas de reparación rudimentaria se remontan a la época Jomon, 10.000 AC. Sin embargo, una historia particular narra que en el siglo XV el Shogun Ahikaga Yoshimasa rompió su taza de té favorita, entonces encargó a los artesanos que la reparasen para que fuese utilizable y digna de su cargo.

kintugi persona obra

Estos artistas mezclaron laca con polvo de oro y dieron a su taza una segunda vida con un aspecto magnífico y realmente fascinante a la vista. Eso ocurre en los seres humanos cuando elegimos renacer de las cenizas, nos damos la oportunidad de una segunda vida y si nos permitimos trabajar en nuestros espacio emocional, mental y físico, entonces los recuerdos de esa otra vida se transforman en cálidas enseñanzas que agradecemos y abrazamos desde el alma, porque nos ofrecieron aún más valor y audacia para vivir en plenitud.

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