¿Cómo enseñar a mi hij@ a hacer kintsugi? Sanar desde el alma y aprender a amarme bonito.

Mar 8, 2024

¿Cómo enseñar a mi hij@ a hacer kintsugi? Sanar desde el alma y aprender a amarme bonito.

  • ¿De qué forma enseñamos a nuestros hij@s a sanar emocionalmente?
  • ¿Qué le ofrecemos a ellos cuando, por ejemplo, nos vemos envueltos en una separación o en alguna dificultad familiar?
  • ¿Los usamos como escudos emocionales en el frente de batalla o elegimos que nuestros hij@s reconozcan en sí mismos, el valor de perdonar y seguir sin ataduras emocionales su travesía de vida?

Sí tan sólo lográramos reconocer que nuestros hij@s tienen un libro de vida aparte del nuestro, todo sería más sencillo… Sin embargo, deseamos proyectar nuestra vivencia y frustraciones hacía ellos, sin ningún tipo de empatía.

La introducción de este articulo está alejada de hacerte sentir culpable, lo que realmente busco es que generes un espacio de reflexión, donde te permitas desde este instante comenzar a hacer distinto…

Hagamos Kintsugi y enseñemos a nuestros niñ@s y adolescentes a reconstruirse bonito, cuando el entorno no colabore con nuestra proyección de vida o cuando alguien nos dañe… Sí, es cierto, deseamos tener a nuestros hij@s en una burbuja y que nada negativo los roce, sin embargo, esto es la vida real y en su transitar tendremos experiencias geniales y otras un tanto triviales.

La fórmula reside en sumergirse en las triviales a riesgo y analizar cuándo salir a tiempo de ellas…

Hagamos Kintsugi Papá, Mamá, Cuidadores y Docentes…

Kintsugi, es una técnica milenaria japonesa que consiste en usar oro o plata líquida para reparar objetos de cerámica, a través de este arte podemos buscar la belleza en las cicatrices que nos ofrece la vida en diversas circunstancias.

Se usa el oro para soldar los fragmentos, lo que ofrece a la pieza final un valor elevado, no solo por la presencia del metal precioso sino por la singularidad del objeto resultante: cada tazón o plato mostrará un aspecto diferente e irrepetible, único, gracias a esas vetas que lo hacen tan valioso, así como los seres humanos cuando nos dejan hechos pedazos, en ese instante tenemos dos opciones; elegimos el caos, o elegimos reconstruirnos desde nuestros talentos, nos permitimos mirar dentro, escuchar ese eco que nos lleva de vuelta a nuestro más puro origen recordando y haciendo consiente nuestra identidad, ese es nuestro metal precioso, único e irrepetible, nuestra identidad, la que forjamos a través del autoconcepto.

Al revisar el origen de la palabra “kintsugi” observamos que se escribe con el kanji 金 継 ぎ, que respectivamente significa “oro” (金) y sugi que sería la aproximación a la palabra “arreglo” (継 ぎ). Podría entonces significar literalmente “fijación con oro” o también “parche dorado”. Cuentan algunas leyendas que las primeras técnicas de reparación rudimentaria se remontan a la época Jomon, 10.000 AC. Sin embargo, una historia particular narra que en el siglo XV el Shogun Ahikaga Yoshimasa rompió su taza de té favorita, entonces encargó a los artesanos que la reparasen para que fuese utilizable y digna de su cargo.

Estos artistas mezclaron laca con polvo de oro y dieron a su taza una segunda vida con un aspecto magnífico y realmente fascinante a la vista. Eso ocurre en los seres humanos cuando elegimos renacer de las cenizas, nos damos la oportunidad de una segunda vida y si nos permitimos trabajar en nuestros espacio emocional, mental y físico, entonces los recuerdos de esa otra vida se transforman en cálidas enseñanzas que abrazamos desde el alma y agradecemos, porque nos ofrecieron aún más valor y audacia para vivir en plenitud.

¿Cómo hacer Kintsugi y enseñar a mi hij@?

Paso I

Cuando una situación negativa se presenta; el paso inicial es reconocer que no estamos bien, que estamos fracturados… Entonces vamos a preguntarnos;

¿Estoy herid@ por lo que me hicieron o por el tiempo invertido?

¿Me duele la situación o sentirme abandonad@, herid@, traicionad@?

Registra tu sentir, escríbelo, preferiblemente toma papel y lápiz. (Podemos enseñar a los niñ@s y adolescentes a realizar esto, será realmente espléndido)

Paso II

Luego define una meta, para ello primero te harás una pregunta trascendental…

¿Cuánto tiempo me voy a permitir este sentir negativo?

Define un tiempo, vamos, deja la estructura y las creencias limitantes, fija un tiempo… Cuando viví mi proceso depresivo me fije 3 meses, en ese tiempo viviría mi dolor, mi duelo, en ese tiempo aprendería a conocer a mi ego…

Recuerda, el objetivo es superar el dolor emocional, el desagrado, el miedo incluso…

Paso III

¿Cómo conozco a mi ego?

Recordando cómo era mi sentir y mis ganas antes de la situación que abrió paso a este sentir desagradable. Vamos a registrar qué nos inspiraba antes de todo el caos…

Paso IV

Ahora bien, ya tienes las respuestas iniciales, tienes el tiempo y tienes la posibilidad de reconocer en ese tiempo cuáles son tus talentos en todo sentido, los talentos son tus luces, lo que te hace diferente y genuin@… También será el tiempo para reconocer tus sombras y trabajar en ellas…

Paso V

Dos semanas antes de concluir el tiempo establecido, reflexiona…

Cada vez que nos molestamos, que sufrimos, que nos sentimos heridos, le hemos dado el poder a otro ser humano para que nos haga sentir así… Nos despojamos de nuestra voluntad, allí descubrimos el significado de sentirse vulnerable y esta palabra nos asusta…

Resulta que nuestro espacio de vulnerabilidad es válido porque nos muestra las sombras que son necesarias atender… Lo que no es válido es permanecer en el dolor mucho tiempo, con nuestra voluntad entregada a otro ser humano que seguramente está viviendo a plenitud, no se vale, ni para ti, ni para nadie.

Observa esto como el Kintsugi… Atender tus sombras y transformarlas, es el oro que ofreces a tu vida, es la oportunidad para reinventarte… En este punto, inicia un proyecto, cambia de look, ofrécete perdón y amor desmedido, se empático contigo y con los demás…

Recuerda que la magia del kintsugi es sanar desde el alma y evitar pasar tus facturas emocionales a otro ser humano, las facturas del pasado se transforman en polvo cuando hacemos kintsugi con nosotros mismos.

Sin miedo, invita a tu hijo a trabajar este proceso en sí mismo, háganlo juntos, te aseguro que siempre estará atento de evitar entregar su voluntad, reconocerá sus sombras y luces, trabajará constantemente en sí mism@ y formará un autoconcepto inquebrantable.

Cuando reine la paz en tu vida, toma todos los escritos que realizaste y has con ellos lo que desees, quemarlos, enterrarlos al pie de un árbol, romperlos y tirarlos a la basura… Cierra ese ciclo y ofrécete un obsequio porque lo que acabas de concluir es para valientes.

Un abrazo, atte. Cari.

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