Te paso a ti y me paso a mí… Ese afán por ser grandes y disfrutar de la “libertad” y es que resulta que cuando somos niñ@s tenemos un concepto equívoco de “libertad” pasamos toda la niñez deseando ser grandes y nos ausentamos del disfrute pleno del presente, ese que se desvanece en un chasquido de dedos.
¿Qué hacer para que mi hij@ disfrute sus etapas a plenitud?
¡CONVERSAR! Así como lo lees, resulta que subestimamos a los niñ@s, olvidamos por completo que nosotros fuimos niñ@s, que desde muy pequeños fuimos analíticos, que sabíamos cuando mamá o papá estaban tristes, teníamos la certeza infantil de que algo no andaba bien, aunque no comprendíamos del todo qué ocurría.
Evitamos conversaciones incomodas con nuestros hij@s, evitamos hablar de la vida con ellos, resulta que cuando le preguntó a un niñ@; ¿Qué trabajan tus padres? Me mira sonriendo desde su inocencia y me dice; “no lo sé” una sonrisa nerviosa que busca respuestas en su cabecita.
Papá y Mamá exigen; buenas calificaciones, comportamiento intachable, ejercer valores y principios “aprendidos” por ensayo y error, más no por explicación explicita de su contenido y significado para la vida.
Si deseo que mi hij@ se disfrute sus etapas debo entonces echar una mirada atrás, a mi niñez, generar un espacio de conexión conmigo, preguntarme;
- ¿Qué me fuese gustado que Papá y Mamá me dijeran de la adolescencia, de la adultez y de la madurescencia?
- ¿Qué me fuese gustado reflexionar desde mi sapiencia infantil?
Permítete un espacio para hacerte estas preguntas y reflexionar…
Vamos a explicarle a los niñ@s de qué van las etapas de la vida, en una conversa amena, mientras disfrutamos un helado o su comida preferida; generemos diálogos transformacionales:
“Cariño disfruta la niñez porque la adolescencia es el primer paso hacia la adultez y está llena de responsabilidades, como, por ejemplo; elegir qué deseas estudiar, diseñar tu proyecto de vida, involucrarte con la sociedad, tu cuerpo vivirá cambios, algunos duelen y otros te van a permitir conocer emociones y sentimientos que no experimentamos a profundidad en la niñez porque esa es la etapa de jugar y disfrutar”
Querido hij@; “ser adulto es sinónimo de independencia y responsabilidad, quiere decir que Mamá y Papá estaremos allí para apoyarte, sin embargo, soltamos tu mano para que experimentes la vida y construyas tu vivencia, conocerás gente buena y gente mala, tendrás responsabilidades laborales, académicas y en algún momento desearas tener un hogar y hacer familia”
Querido hij@; “garantizarte que la vida será perfecta es imposible, la vida es como una montaña rusa de emociones y eres tú a través de la toma de decisiones, quién la hará fácil o compleja, como tu madre o tu padre; te invito a que siempre te preguntes;
¿Esto qué voy a hacer o decir me puede lastimar, puede lastimar a otro? Si la respuesta es afirmativa; entonces analiza otras formas y recuerda que todo lo que hacemos, se devuelve; porque la vida es justa en tiempo y espacio.
Querido Papá y Mamá; desde el día que surge la noticia del embarazo; tu hij@ tiene la capacidad de procesar la información que le ofreces, evitemos subestimar a los niñ@s, cultivemos este tipo de diálogos transformacionales con ellos, ofrezcamos a los niñ@s la posibilidad de internalizar que la adultez tiene su momento, que no significa sólo “libertad” como concepto vacío para tener una vida de fiesta y diversión, porque resulta que esa liberta es costosa y a veces nos pasa facturas agrías.
Conversemos con cariño, en ambientes sutiles, seamos creativos, vamos a responder sin miedo a nuestros chamos, vamos juntos a explicar de qué va un valor y un principio, vamos juntos a construir ciudadanos de mundo íntegros, sensibles, proyectados asertivamente hacía el futuro, ciudadanos capaces de amar tanto su presente que se lo disfruten al máximo y sanamente.


